El Señor le dijo (a Samuel): "... En realidad, no te han rechazado a ti, sino a mí... Te están tratando del mismo modo que me han tratado a mí… Me han abandonado." (Primer Libro del profeta Samuel 8:7-8)
Aún es noticia en Argentina la reciente modificación del código civil para permitir el casamiento entre personas de idéntico sexo. Quedaron muchas cosas por decir, muchas cosas también ya fueron dichas (algunas buenas o otras no tanto, de ambos lados). Hoy simplemente me dedicaré a reflexionar sobre algunos calificativos que hemos recibido aquellos que, sosteniendo la verdad bíblica, nos hemos declarado públicamente en contra del "matrimonio gay".
Tratando de agrupar las críticas que hemos recibido creyentes de muchos lugares del país, veo que todas apuntan hacia el mismo lado. No sabemos evolucionar, no progresamos, nos hemos quedado en el tiempo, hasta nos han tratado de fundamentalistas que se cierran sobre la "letra", carentes de todo "espíritu" evangélico.
"Arcaicos" y "retrógrados" son algunos de los calificativos que hemos recibido. No quiero aquí hacer directamente una defensa de nuestra postura, ni argumentar sobre el fuerte tenor político (de precampaña electoral) y la celeridad con la cual se trató este tema en el poder legislativo. Quiero dirigirme a aquellos que se sienten dolidos, desconcertados o desorientados.
Hasta hace poco vivir nuestra fe no nos acarreaba todo este montón de descalificativos ni nos ponía en una posición tan enfrentada con otros. Que estamos en contra de la homosexualidad no es nada nuevo, ni siquiera para los demás, pero hoy vivimos un alto grado de hostilidad alrededor de este tema. Nos pegan y con gusto, parece. Hoy día parece que la Iglesia no sabe nada de igualdad, de inclusión, de humanidad. Parece ser que toda la Iglesia es hipócrita, arcaica y retrograda. ¿Te molesta ser considerado de esa manera? A mi sí.
"Hasta hace poco vivir nuestra fe no nos acarreaba todo este montón de descalificativos ni nos ponía en una posición tan enfrentada con otros."
Esta situación puede provocar crisis en el creyente y en el seno de la misma iglesia. En este tiempo no se podía evitar el tema, no se podía ser evasivo. Nuestros argumentos parecen simplistas: "No al matrimonio homosexual porque lo dice la Biblia".
Tal vez seas uno de esos que defendiendo su postura se vio envuelto en una de esas discusiones poco productivas donde cada uno va exponiendo su punto de vista y donde el tono de voz va aumentando de a poco hasta llegar a los gritos. Tal vez seas uno de esos que al oír tantos argumentos has puesto en duda tu posición o has puesto en duda la posición de Dios al respecto. Es que en los medios de comunicación no se hablaba más que de la postura a favor. Cuando se mencionaba a alguno en contra, se lo ridiculizaba. Tal vez tengas miedo de quedar como un ridículo, miedo de ganarte una reputación de intransigente, rígido y cerrado de pensamiento. Tal vez te moleste ser considerado un discriminador, un fundamentalista. Además del peso este, vemos que los medios se dedican a "santificar" al sacerdote revolucionario que se postulo a favor del matrimonio gay (¿Querrán levantar a un nuevo Martín Lutero? Lejos está, evidentemente).
Hoy mantener una postura bíblica divide. No hablamos aquí de persecución a la Iglesia o a los creyentes. El tema del matrimonio igualitario viene a ser una piedra de tropiezo en nuestro camino de creyentes. Una dificultad que debemos sortear con fe.
La prueba para nosotros viene a ser mantenerse en la verdad bíblica o cambiar de parecer bajo una presión social. Dicho así, fríamente, no parece tan difícil, pero a menudo es difícil soportar la presión, y para no ofender, o para querer quedar bien con alguien, somos tentados a callar o modificar la verdad eterna de la Palabra de Dios.
Si somos rechazados socialmente por algunos a causa de nuestra fe, tengamos en cuenta que no podemos agradar a todos. Cuando el profeta Samuel se disgustó por que el pueblo de Israel quería un Rey que le suceda, Dios lo alentó y animó mostrándole que no era él, Samuel, el que estaba siendo rechazado por sus pares, sino que era Dios mismo el que estaba siéndolo.
Los que apuntan su dedo acusador a la Iglesia o algún creyente en particular para descalificarlo, en realidad está queriendo descalificar la Palabra de Dios. Rechazan la Verdad revelada. Son aquellos que, conscientemente o no, han abandonado a Dios y su camino.
"Los que apuntan su dedo acusador a la Iglesia o algún creyente en particular para descalificarlo, en realidad está queriendo descalificar la Palabra de Dios. Rechazan la Verdad revelada."
No te angusties porque los demás menosprecian la voluntad Dios. Samuel en su disgusto se presentó ante Dios en busca de su dirección. Una vez más Dios tomó la carga sobre sus hombros. Esta situación es muy similar. Si hay enojo en nosotros, resentimientos, amargura, disgusto, acudamos al Señor. Él toma esta carga pesada sobre sus hombros, los mismos hombros que cargaron con el madero hasta el lugar de la crucifixión. Jesucristo te libera de esta angustia.
El rechazado es Jesucristo. No es cosa de nuestro tiempo únicamente, sino que siempre ha sido así desde la caída en pecado. Nosotros mismos hemos rechazado a Dios muchas veces en nuestra vida, sin embargo él nunca dejó de acercarse a nosotros con Misericordia y Gracia, pronto a perdonarnos de aquello que estábamos arrepentidos. Hoy sigue siendo un tiempo de gracia donde cada día acudimos a Dios en busca de su perdón. La vida eterna que nos ofrece Dios en Cristo es arcaica y retrograda. Arcaica porque se remite a los primeros tiempos de la creación, la era de la perfección; retrograda porque se refiere a volver atrás en el "progreso" de la humanidad, volver hasta el grado antes de la caída en pecado. ¡Ansío esa era arcaica y retrograda!
El perdón y la promesa de vida eterna, ambos realidad en Cristo, nos dan esperanza: no dejemos que lo que hagan los demás nos quite esta esperanza. No dejemos que lo que piensen los demás de nosotros nos haga perder de vista la mirada misericordiosa y perdonadora de Dios. No nos hagamos cargo de un rechazo que Dios mismo carga sobre sus hombros. Si hay alguna pelea en esto, no están peleando con nosotros sino que es cosa entre ellos y Dios.
Nosotros permaneceremos fieles a Su Palabra, aunque humanamente muchas cosas no podamos entender de ella. Aunque una parte de la sociedad no nos quiera escuchar, sigamos proclamando el mensaje bíblico. Podríamos decir: "ladran Sancho, señal que cabalgamos" (frase mal atribuida a Cervantes). Que la Palabra de Dios produce rechazo no es nada nuevo. Mantengamos la tranquilidad porque es la Palabra de Dios la que es rechazada, no la nuestra, no la de la Iglesia. Pasó ésto, mañana será historia. Vendrán otras cosas similares, más nosotros recordemos que Jesús dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán" (Mt 24:35). Sus palabras de amor y misericordia, de vida y perdón para con nosotros nadie podrá borrarlas jamás. En ellas solamente sustentemos nuestra fe.
Programa de Misión Transcultural
Primer Encuentro Internacional de Misioneros Transculturales (Por Cecilia Schelske)
Cuando recibimos la invitación parecía imposible que pudiéramos estar allí. Pero Nuestro Buen Dios fue acomodando cada cosa en su lugar para que así ocurriera y pudiéramos contar lo que por siempre quedará en nuestro recuerdo y en el de nuestros hijos.
Desde los días 18 al 27 de mayo tuvimos la bendición de estar presentes en un Encuentro Transcultural de Misioneros con sus respectivas familias en Ciudad del Este, en nuestro vecino país Paraguay.
Fueron diez días de intenso estudio de diferentes temáticas relacionadas con el trabajo del misionero que en realidad es Dios actuando a través de nosotros como instrumentos puestos a su servicio. Esto último tratado como el término "Missio Dei", sobre lo cual pudimos oír y participar. Otras presentaciones fueron relacionadas con La Cosmovisión, Cultura, Choque Cultural, entre otras, todas muy interesantes y sumamente aplicadas a la vida real y cotidiana que los misioneros y sus familias deben afrontar, atravesar, sufrir y superar con la ayuda de Dios. Compartir distintas experiencias y vivencias fue trascendente para comprender que muchos fieles ponen sus vidas y familias al servicio de la causa del Reino de Dios y dejar atrás ese sentimiento que nos invade a veces de soledad.
Por las tardes las actividades eran prácticas tales como observaciones, visitas a diferentes proyectos evangelísticos, una mezquita, un pueblo guaraní donde también se predica la Palabra.
Vivimos una muy linda comunión con los hermanos de diferentes países, pudiendo recrear nuestro ser con la maravillosa creación de Dios, al visitar las Cataratas del Iguazú, y luego la mano del hombre en la represa de Itaipú.
Es importante destacar el trabajo de los traductores, ya que todo el curso fue dictado en español e inglés simultáneamente, conllevando un intenso desgaste para aquellos.
Sentimos una enorme gratitud por poder haber sido parte de esta primera experiencia y rogamos al Señor de la mies, que fortalezca la fe de todos los misioneros que por su Glorioso Nombre renuncian a muchas cosas con la absoluta seguridad de que vivimos para y por el Señor y que de El somos. Que así sea.