Haz clic aquí para volver a la página de inicio

¿Dónde está?

"… si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: ¡El Señor nos sacó de Egipto!? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado…! Jueces 6.13

¿Quién no se ha preguntado alguna vez dónde está Dios? ¿Quién no ha oído esta pregunta salir de los labios de personas sufriendo? En medio del dolor, en medio de la angustia, en medio de la tristeza nos preguntamos ¿Cómo es que nos sucede esto, si supuestamente Dios está con nosotros?

Si bien muchos preguntan dónde está Dios, para otros está claro que Dios estuvo con ellos. Una avalancha de testimonios podríamos conseguir de gente que cree firmemente que Dios a estado con ellos: Salvado de milagro en un accidente, un parto complicado que resulta favorablemente, quien encuentra un trabajo en su último intento antes de iniciarse en la delincuencia, quien recibe amor y cariño justo antes del momento que había elegido para suicidarse… así como están también los que ven la presencia de Dios todos los días en las pequeñas grandes cosas.

Que algunos consideren que Dios ha estado o está presente en sus vidas no invalida la pregunta desde lo profundo del alma de quien esperaba que Dios estuviera allí para si mismo, un ser querido, o por cualquier otra cosa que le cause dolor.

Algunos piensan: "La iglesia se llena la boca hablando de un Dios de amor, pero alrededor nuestro todo es odio, todo es dolor, todo es muerte". Leyendo un poco las noticias uno no puede negar la realidad que es mucho más la maldad y la tragedia que lo bueno en el mundo entero. Tráfico de órganos, robos de bebés y niños, trata de mujeres, secuestros, delincuencia, asesinatos. También estafas, corrupción, drogas, injusticia social. Sin olvidar accidentes trágicos, fenómenos naturales devastadores… La lista podría ser interminable. En medio de todo esto la pregunta que resuena en muchos es ¿Dónde está Dios? Muchos se sienten desamparados por Dios en medio de tanta maldad y desgracia.

"La pregunta que resuena en muchos es ¿Dónde está Dios?"

Intentemos entender el porqué de la maldad en el mundo. Este es un humilde aporte al tema desde la reflexión en la revelación de Dios en la Biblia, ya que no se puede dar respuesta a algo que sólo Dios sabe.

Se le atribuye a Albert Einstein la siguiente reflexión: Así cómo la oscuridad es la ausencia de luz o el frío es la ausencia del calor, el mal es la ausencia del bien.

Esto esclarece la existencia del mal en la sociedad. La injusticia social, la delincuencia y la violencia en todas sus manifestaciones. El ser humano es el culpable de esta situación. Somos culpables del mal. Todos estos males tienen un protagonista, que es otro ser humano, aunque muchas veces desde la justicia humana no se encuentren culpables.

Pero ¿qué de las desgracias que no tienen que ver con terceros? Me refiero a criaturas que no alcanzan siquiera a nacer, accidentes que se llevan a nuestros seres queridos. La respuesta aquí ha de ser más profunda. Como cristiano me remito a lo que dice la Palabra de Dios. La muerte, la enfermedad y la crueldad de este mundo no provienen de Dios. La realidad de la separación de Dios de un ser humano que exige ser independiente y autónomo, desde Adán hasta hoy, es la causa del mundo corrupto. No solo en las relaciones, sino también en la naturaleza. La creación entera está bajo maldición por culpa de la maldad del ser humano. La muerte entró a ser parte de la realidad humana por causa de la rebeldía humana. Si el ser humano quiere estar sin Dios, pues ha de vivir las consecuencias. ¿Por qué acusar a Dios por habernos desamparado, si nosotros solitos nos quisimos emancipar? No lo queremos en nuestras vidas, pues se hace poco para que esté allí presente, y luego le recriminamos por no actuar.

Pero hay más. ¿Qué de aquellos que son creyentes? Estos sí viven en comunión con Dios, estos sí se preocupan por mantenerse cerca de Él, estos sí se reconocen totalmente dependientes. ¿Por qué ellos también son victimas de la desgracia? La verdad es que también el creyente es parte del mundo corrupto. Sus desgracias no serán castigos de Dios por sus pecados, pero recuerdan que la muerte, la enfermedad y la desgracia son parte de la realidad. La diferencia está en que el creyente tiene esperanza. Esperanza de la redención plena tanto de la humanidad como de la naturaleza, en los cielos y tierra nuevos prometidos por Dios.

Si bien la cruda realidad es la de un mundo que va de mal en peor, Dios aún nos tiene misericordia. Él ha dado inteligencia y sabiduría al ser humano para que de cierto modo intente paliar esta realidad. La ciencia y la medicina han sido para la humanidad una forma de contrarrestar los males de la naturaleza. Pero no es una cuestión reversible. El mundo perfecto jamás se alcanzará entre hombres corruptos en su interior. La iglesia ha sido otro de los dones de Dios para la humanidad, pues ésta se ha de encargar de interceder por la humanidad y pedir por paz. Ésta es la que ha de llevar el mensaje de esperanza y calmar las almas atribuladas. Ésta es la encargada de fomentar el bien entre los hombres. Pero tanto la ciencia como la iglesia están compuestas por seres humanos. Éstas fallan en sus intentos. Aún dentro de éstas hay quienes sólo piensan en sacar provecho y hacer negocio con el mal, tanto interior como exterior, del ser humano. Sin embargo no todo está perdido.

"Si bien la cruda realidad es la de un mundo que va de mal en peor, Dios aún nos tiene misericordia"

Permítanme ahora dar vuelta la pregunta. No seamos nosotros los que preguntamos "¿Donde está?" sino que sea Dios. Dios sigue preguntando hoy al ser humano, como lo hizo con Adán (Génesis 3.9), "¿Dónde estás?". Adán se había escondido porque había hecho lo contrario a lo que Dios esperaba de él, y Dios lo busca. Dios ve todo el mal que hay entre nosotros y también busca. No a Adán sino a mí. Dios me pregunta a mí también. ¿Dónde estás cuando hay tanto por hacer, tanto que ayudar a tu alrededor? ¿Dónde estas cuando tu prójimo te necesita? ¿Dónde estás cuando el otro tiene hambre, o sed, o quiere hablar con alguien, o necesita una mano para algo? ¿Dónde estás que no te veo participar en la lucha contra la discriminación, en la lucha contra la droga, en la lucha contra la injusticia social? ¡No te estarás escondiendo! ¿Dónde estás?

Sinceramente dejo de escribir más preguntas porque estas pocas me pesan ya mucho y quiero esconderme también en algún lugar donde mis faltas no sean tan visibles ante Dios. La ausencia de mi propia participación con el bien en medio del mal es parte del problema. Soy parte del problema social. Comparto la culpa social cuando una madre llora por su hijo asesinado por unos delincuentes que querían sus zapatillas. Comparto la culpa social cuando familias enteras se quedaron sin techo cuando un temporal se llevó sus viviendas precarias. Comparto esa culpa porque no estoy, porque estoy ausente.

Se acerca la navidad, y siempre en estas épocas se levanta un espíritu de solidaridad entre los seres humanos. Se enciende ese espíritu de "estar" allí donde se necesita. Esto porque la Navidad es la solidaridad de Dios con el ser humano. ¿Dónde está Dios? Allí naciendo como ser humano por solidaridad. Viviendo entre los seres humanos por solidaridad, para ayudarme con mi falta de compromiso con Él y con la sociedad. Muriendo por solidaridad conmigo que no puedo responderle cuando me pregunta dónde estoy. Resucitando para asegurarme que me ha perdonado y me ha dado nueva vida para poder "estar".

¿Dónde está Dios? Aquí reinando en mi vida y guiándome a hacer el bien y vencer el mal. Más temprano hice referencia a que no todo está perdido. Si bien el estado de corrupción del mundo es irreversible por nosotros los seres humanos, aún podemos hacer mucho. Participemos activamente con Dios y renovemos nuestro compromiso social con los que nos necesitan. En cuanto a esas desgracias que escapan de las manos de los seres humanos, digamos allí "presente", porque se necesitan oídos para escuchar, bocas para consolar, labios para besar, manos para acariciar, brazos para abrazar, piernas para sostener…

Solemos buscar en situaciones críticas y de gran intensidad emocional al Dios de la Justicia. "¿Dónde está Dios?" es un clamor por Justicia. Pero mientras buscamos al Dios de Justicia, no vemos al Dios de Misericordia acompañándonos en nuestro dolor.

Cuando alguien que esté sufriendo te pregunte dónde está Dios, podrás decirle mirándole cariñosamente a los ojos que está allí junto a ambos, que la Navidad es el claro testimonio que Dios no desampara, sino que se solidariza con nuestro dolor y nos trae paz al corazón. Feliz Navidad.

Si desea dejarnos un comentario, contactese con nosotros o déjenos su comentario en nuestro blog.

Volver