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Artículo V. El Oficio de la Predicación

Para conseguir esta fe, Dios ha instituido el oficio de la predicación. Es decir, ha dado el evangelio y los sacramentos. Por medio de éstos, como por instrumentos, él otorga el Espíritu Santo, quien obra la fe, donde y cuando le place, en quienes oyen el evangelio. Éste enseña que tenemos un Dios lleno de gracia por el mérito de Cristo, y no por el nuestro, si así lo creemos.

Se condena a los anabaptistas y otros que enseñan que sin la palabra externa del evangelio obtenemos el Espíritu Santo por disposición, pensamientos y obras propias.

Si usted desea conocer más sobre estas doctrinas y la enseñanza luterana, no dude en contactarse con nosotros.